lunes, 5 de octubre de 2009
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Un imposible de hallar nos hace andar hacia una percepción fallida. Algunos centros o varios determinan otros tantos equilibrios inestables. Tal vez luego, o antes, nos hemos dejado atrapar en el tamiz propio de lo ajeno. Salteamos a partir de allí, por obvio, el legado de la técnica. Nos alejamos de la empiria al confiar en lo innato, aunque la profecía sea derramarse espiritualmente en materia. Hacemos, inevitablemente creemos saber y nos equivocamos, eso sí, casi siempre, llenos de gozo.
La morada nocturna del Sol, eso es Occidente
el punto donde el Sol se acuesta, donde cae.
¿Explicará esta referencia primaria todas nuestras desgracias?
Solo al ocultarse,
Nos cuesta enterarnos, darnos cuenta, iluminarnos…
Buscamos en Otro el saber.
hemos necesitado una pertenencia, una Escuela.
Para no abandonar nuestra occidentalidad binaria
nos comparamos con Oriente;
lugar de confusión, de caos, de misticismo barato…
Nóvel lectura de este lado del mundo para no ver; occidentalización, asimilación cultural, colonización…
nos llueven las lágrimas, leemos las ruinas y
nos conformamos con ser paleontólogos.
Estas alteraciones no son percibidas por los humanos y solo son registradas por instrumentos muy sensibles (extraído de alguna fuente pa´no confiar)
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